Cuando escuchamos “robot”, tenemos en la mente a un amigo metálico que habla y camina como en las películas. En realidad, un robot puede ser muy distinto: algunos tienen ruedas y parecen pequeños carritos; otros son brazos que se mueven con mucha precisión; y algunos ni siquiera se ven porque trabajan dentro de máquinas. Todos comparten una idea central, diseñados para ayudarnos a hacer tareas que pueden ser repetitivas, pesadas, peligrosas o que requieren una precisión increíble. Por eso los vemos en fábricas, hospitales, laboratorios, granjas, cocinas… ¡Y hasta en otros planetas!
La robótica mezcla varias áreas: sensores que “notan” lo que pasa a su alrededor, programas que deciden qué hacer y piezas mecánicas que se mueven para cumplir una misión. A veces los humanos los controlamos directamente; otras veces siguen instrucciones por su cuenta. En el día a día, los robots nos permiten cuidar mejor la salud, fabricar objetos con calidad, explorar sitios a los que sería difícil o arriesgado enviar personas y, en casa, darnos un poco más de tiempo para jugar, leer o estar con la familia. Conocerlos nos ayuda a usarlos con responsabilidad y a imaginar cómo será el futuro cercano para todos.
¿Qué es exactamente un robot?

Un robot es una máquina especial que combina tres cosas: “siente” con sensores (por ejemplo, cámaras o micrófonos), “piensa” con un programa que decide qué hacer y “actúa” con motores o ruedas que ejecutan movimientos. Esta idea se resume muchas veces como “percibir, decidir y actuar”. Además, un robot suele tener cierto grado de autonomía, es decir, puede cumplir tareas basándose en lo que percibe, sin que una persona le diga cada paso. Esa definición aparece en normas internacionales que sirven de guía para que todos hablemos el mismo idioma cuando describimos robots y sus capacidades.
En palabras simples para niños: si una máquina solo hace siempre lo mismo cuando tú presionas un botón, no necesariamente es un robot; pero si puede “notar” el entorno, comparar lo que ve con sus objetivos y moverse para lograrlo, estamos ante un robot. Por eso hay robots que clasifican piezas en una fábrica, otros que ayudan a un cirujano a mover instrumentos con precisión y otros que exploran lugares lejanos. Aunque su “cuerpo” cambie mucho, la esencia es esa mezcla de pensar, decidir y actuar con una meta clara.
Tipos de robots que podrías conocer
Hay muchas formas de agruparlos, pero una clasificación muy útil los divide en robots industriales (los que trabajan en fábricas) y robots de servicio (los que hacen tareas útiles para personas o equipos fuera de las líneas de producción). Los industriales suelen ser brazos articulados que se mueven en varios ejes para soldar, atornillar o mover piezas con exactitud. Incluso existen “cobots”, pensados para colaborar cerca de personas con medidas de seguridad especiales. Los robots de servicio pueden ser personales (en casa, como un aspirador autónomo) o profesionales (en hospitales, hoteles, granjas o aeropuertos).
También podemos hablar de robots móviles (se desplazan por el suelo con ruedas o patas), humanoides (con forma parecida a la humana), educativos (para aprender ciencia y programación), y robots especializados, como los que operan debajo del agua o en el espacio. Entender los tipos nos ayuda a imaginar qué pueden hacer y a diseñar mejores soluciones para problemas reales en la vida cotidiana.
¿Cómo nos ayudan los robots hoy?
En la salud, los robots permiten realizar cirugías mínimamente invasivas, donde el cirujano maneja una consola y los “brazos” del sistema replican sus movimientos con gran precisión. Eso puede ayudar a que las incisiones sean más pequeñas y la recuperación, más rápida. Es importante aclarar que la máquina no opera sola; siempre hay un médico controlándola. Por otra parte, en la exploración científica, los rovers robóticos viajan a lugares lejanos (como Marte) para buscar señales de agua o de vida pasada y enviar datos que amplían nuestro conocimiento del universo.
Sobre las fábricas y almacenes, los robots mueven objetos, empaquetan productos o realizan tareas repetitivas, lo que aumenta la calidad y reduce riesgos para las personas. En el campo, ayudan a sembrar, regar o cosechar con precisión para usar mejor el agua y cuidar el suelo. Y por último, en casa, algunos limpian suelos o cortan el césped, y en la escuela existen robots sencillos para aprender programación de forma divertida. Al liberar tiempo y hacer más seguras ciertas tareas, los robots nos permiten enfocarnos en aquello que requiere creatividad, humanidad y empatía.
Robots famosos que quizá conozcas
He aquí cinco robots que se han hecho muy famosos, ya sea porque existen en el mundo real o porque aparecen en películas, y que ayudan a que todos los niños y niñas se interesen por la robótica:

- R2-D2 y C-3PO: Estos droides son compañeros inseparables de aventuras en Star Wars. R2-D2 es pequeño, circular, hace sonidos simpáticos y ayuda reparando naves y salvando a sus amigos. C-3PO habla muchos idiomas y sabe comunicarse con otros seres. Aunque son personajes de ficción, han inspirado a generaciones a imaginar robots buenos amigos.
- WALL-E: Este robot de la película WALL-E es un pequeño recolector que recoge basura en un planeta olvidado. Es curioso, tierno y conoce bien los sentimientos: gracias a él, vemos que un robot puede querer ayudar y tener personalidad, aunque no hable.
- ASIMO: ASIMO es un robot humanoide real, creado por Honda. Puede caminar, subir escaleras, correr y llevar bandejas. Se volvió muy famoso porque demostró que las máquinas también pueden moverse casi como personas.
- Sojourner, Spirit y Opportunity: Robots exploradores enviados por la NASA a Marte. Sojourner fue el primero, y Spirit junto con Opportunity recorrieron el planeta rojo buscando pistas sobre el pasado de Marte. Son héroes espaciales que enseñan cómo los robots nos ayudan a descubrir otros mundos.
- NAO: Volviendo a la realidad, NAO es un pequeño robot con forma humana desarrollado en Francia. Se usa en escuelas y laboratorios para enseñar robótica, hacer experimentos o actuar en competiciones de fútbol entre robots. Es amigable, educativo y está presente en muchos países.

