Por Qué Hacen Burbujas Los Refrescos

¿Por qué hacen burbujas los refrescos? – Explicación para niños

Abres una lata o una botella, oyes un “psssss” y aparecen montones de burbujas que suben a la superficie, ¿qué ha pasado aquí? Las burbujas no son misterios mágicos, solo gas que estaba “escondido” dentro del líquido y quiere salir cuando cambian la presión o la temperatura. Para un niño, el refresco es un vaso con pequeñas bolitas de aire atrapadas que se liberan poco a poco para formar espuma y cosquillas en la lengua.

En este artículo veremos con detalle por qué hacen burbujas los refrescos, por qué agitarlos hace que escupan más y qué experimentos seguros puedes hacer para verlo tú mismo. También hablaremos de trucos curiosos como el famoso experimento de Mentos con Coca-Cola y por qué a veces un refresco se queda “plano” si hace calor o si pasa mucho tiempo abierto. ¿Estás listo para convertirte en un pequeño científico de las burbujas?

¿Qué hay dentro del refresco? Dióxido de carbono disuelto

Dentro de un refresco hay agua, azúcar (o edulcorantes), saborizantes y un gas que llamamos dióxido de carbono. En la fábrica meten ese gas a presión para que se disuelva en el líquido. Cuando el dióxido de carbono está disuelto, no se ve; parece que el refresco guarda un montón de pequeñas sorpresas invisibles.

La razón por la que el gas se queda dentro es una regla de la naturaleza llamada la ley de Henry: cuando hay mucho gas sobre un líquido (por ejemplo, en una botella cerrada), más gas se disolverá en el líquido; cuando la presión baja (al abrir la botella), el gas sale. Antes de abrir, la botella está presionada por dióxido de carbono; al abrir, la presión baja y el refresco empieza a “expulsar” ese gas para equilibrarse con el aire.

Además, el dióxido de carbono forma ligeramente ácido al mezclarse con agua, por eso los refrescos tienen un toque ácido que sentimos en la lengua. El gas no solo hace burbujas, también cambia el sabor y la sensación en la boca. Si el refresco se calienta, el dióxido de carbono se disuelve menos y las burbujas se forman más rápido; si está muy frío, el gas se queda más tiempo dentro y la bebida mantiene su chispa. Esto explica por qué el refresco sabe y chisporrotea distinto según la temperatura.

¿Cómo nacen las burbujas en el refresco?

Las burbujas necesitan un sitio donde empezar a formarse, y a eso se le llama nucleación. Es un poco complicado de explicar, pero las burbujas son una especie de semillas. Si hay pequeñas rugosidades, fibras o polvo en una botella o en un trozo de caramelo, el gas “nace” en esos puntitos. Por ejemplo, una botella nueva puede tener millones de microcráteres en la pared donde el dióxido de carbono empieza a juntarse y crear una burbuja que luego crece y sube.

Si echas una pastilla con miles de miniagujeritos (como Mentos) dentro de una botella de refresco, cada pequeño hueco actúa como un lugar donde el gas puede salir muy rápido, y salen muchísimas burbujas a la vez formando una fuente. Esto se debe a que la superficie áspera da millones de lugares para que el gas se convierta en burbuja y salga de golpe. Por eso, objetos muy lisos no provocan tanto chisporroteo como los muy rugosos.

También influyen sustancias en el líquido llamadas surfactantes (como azúcares o ingredientes en los refrescos) que pueden cambiar la tensión de la superficie y facilitar la formación de espuma. El proceso habitual en una botella abierta es lento: primero aparecen unas pocas burbujas en sitios de nucleación; luego el gas se difunde hacia ellas y crecen hasta subirse a la superficie. Si añadimos más sitios o agitamos, ese proceso se acelera y el refresco “explota” en espuma.

Experimentos para hacer burbujas con los más pequeños

Si quieres ver esto en casa de forma segura, prueba experimentos sencillos. Para el primero, compara una botella fría y otra a temperatura ambiente. Ábrelas con cuidado y escucha el “psss”. La fría tendrá menos burbujas al principio y conservará la chispa más tiempo. En el segundo experimento, pon unas cucharaditas de azúcar o una pizca de arena en un vaso con refresco y observa cómo aparecen burbujas donde cae el grano; esas partículas actúan como sitios de nucleación. Siempre pide permiso a un adulto para estos experimentos.

Nunca hagas en casa el experimento de Mentos con una botella grande sin protección de adultos, ya que puede crear una fuente de refresco que ensucie y moje todo. Si lo quieren ver, mejor que lo haga un profesor o un adulto con seguridad al aire libre. Otra idea segura es usar refresco en copas pequeñas y soplar con una pajita para ver cómo las burbujas suben y explotan en la superficie; así se nota la diferencia de tamaño y velocidad. ¿A que ya no parece tan misterioso?